Las miocardiopatías, enfermedades del músculo cardíaco, pueden producirse con o sin una causa conocida, pueden estar presentes sin signos o síntomas, y pueden causar problemas cardíacos graves, como arritmias, enfermedades de la válvula mitral e insuficiencias cardíacas que podrían poner en riesgo la vida. La elección del tratamiento adecuado depende del tipo de miocardiopatía que usted tenga. Identificar la enfermedad de manera temprana y trabajar con cardiólogos que se especialicen en controlarla puede ayudar a evitar que la miocardiopatía avance y cause complicaciones graves.
Miocardiopatía hipertrófica
Este tipo más común de miocardiopatía se produce cuando la pared del músculo cardíaco se engrosa. Esto hace que el corazón tenga que esforzarse más y a veces restringe la circulación de la sangre hacia afuera del corazón (lo que se denomina obstrucción de la circulación eferente). A menudo no se diagnostica porque muchas personas no tienen síntomas o solo tienen síntomas leves. Se la ha ligado con la muerte súbita en atletas jóvenes, pero puede afectar a personas de todas las edades y todos los niveles de actividad. La miocardiopatía hipertrófica puede tener una causa genética.
Miocardiopatía dilatada
Este tipo de miocardiopatía afecta la fuerza del corazón y su capacidad de bombear normalmente. El tamaño del corazón es más grande, pero las paredes del músculo son más delgadas y débiles de lo normal.
Miocardiopatía restrictiva
Esta afección poco frecuente se produce cuando las cavidades inferiores del corazón se ponen más rígidas y duras, lo que impide que el corazón se llene de sangre durante la relajación del músculo. Esto también afecta la capacidad del corazón de bombear normalmente.
Miocardiopatía arritmogénica
En este tipo genético de miocardiopatía, el músculo sano del corazón se reemplaza con tejido graso enfermo. Esto puede causar arritmias peligrosas y muerte súbita de origen cardíaco.