La enfermedad de la arteria carótida es la acumulación de depósitos de grasa (llamados placa) en las paredes internas de las arterias carótidas, dos de los principales vasos sanguíneos que transportan sangre y oxígeno al cerebro. La placa puede provocar que las arterias carótidas se estrechen, lo que se conoce como estenosis de la arteria carótida, o que se bloqueen por completo, lo que se conoce como oclusión de la arteria carótida. Pequeños trozos de placa inestable también pueden desprenderse y llegar al cerebro, causando un accidente cerebrovascular.
La enfermedad de la arteria carótida se desarrolla con el tiempo y muchas personas no saben que la tienen. Es posible que se descubra mientras se realiza pruebas para otra afección médica y que usted no presente ningún síntoma clínico. En ese caso, es importante controlar los factores de riesgo (incluidos los antecedentes familiares de enfermedad de la arteria carótida, colesterol alto, presión arterial alta, obesidad, diabetes y consumo de tabaco) y buscar tratamiento de inmediato si experimenta síntomas repentinos como entumecimiento o debilidad, dificultad para hablar o comprender, pérdida de la visión, mareo o problemas de equilibrio o dolor de cabeza intenso sin causa aparente.
En otros casos, la enfermedad de la arteria carótida puede no diagnosticarse hasta que causa un accidente cerebrovascular o un AIT (ataque isquémico transitorio o accidente cerebrovascular menor); ambos requieren atención de emergencia.