Las convulsiones suelen originarse en la corteza cerebral, la parte más externa del cerebro. A veces, la corteza ha sido dañada por traumatismo cerebral o infección, o una parte puede haberse formado de manera anormal durante el desarrollo. La extirpación de parte de la corteza puede reducir el número o la gravedad de las convulsiones.
Se puede realizar una resección cortical además de una lesionectomía si el control de las convulsiones puede optimizarse mediante la extirpación de corteza que rodea una anomalía cerebral conocida (como un tumor o una lesión vascular).