Una bomba de infusión para quimioterapia puede ser una opción de tratamiento para las personas cuyo cáncer colorrectal metastásico se ha extendido al hígado, incluidas aquellas a las que se les ha dicho que ya no tienen opciones. Los oncólogos quirúrgicos de Duke Health fueron los primeros en implantar una bomba de infusión de arteria hepática (HAI, sigla en inglés) después de que fuera aprobada por la FDA. En ese momento, estaban entre los pocos cirujanos estadounidenses con la formación y la experiencia necesarias para ofrecer este tratamiento altamente especializado. Ahora, los cirujanos de Duke lideran el campo a través de una colaboración internacional y presidiendo estudios clínicos nacionales.
"La mayoría de las personas busca vivir el mayor tiempo posible, con la mejor calidad de vida posible", comenta Michael Lidsky, MD, un oncólogo quirúrgico de Duke Health que realiza este procedimiento. "La infusión de arteria hepática puede darles eso". Si bien la terapia ha existido durante décadas, finalmente estamos realizando los ensayos críticos para determinar realmente el impacto de las HAI en la era moderna".
El rol de la infusión de arteria hepática
Cuando el cáncer colorrectal se disemina, con frecuencia forma tumores metastásicos en el hígado. Cuando es posible, se extirpan los tumores hepáticos con cirugía, y la quimioterapia destruye las células cancerosas restantes. A veces, los tumores no se pueden extirpar debido a su ubicación o tamaño, o los tratamientos disponibles simplemente no pueden frenar la enfermedad. En ese momento, los médicos informan a algunas personas que su única opción es la quimioterapia. O peor aún, que no hay nada más que se pueda hacer. Sin embargo, la HAI puede ser una terapia alternativa para algunos pacientes.
La infusión de arteria hepática administra la quimioterapia a través de una bomba implantada en la pared abdominal. "Después, usamos un catéter para administrar altas dosis de quimioterapia a través de la arteria hepática, la cual alimenta de forma directa a los tumores metastásicos del hígado", explica Peter Allen, MD, oncólogo quirúrgico de Duke. Aunque la bomba de HAI administra la quimioterapia directamente al hígado en concentraciones que son cientos de veces más altas que las utilizadas en la quimioterapia sistémica (de cuerpo entero), los efectos secundarios no son mayores que los asociados a esta última.
Si los tumores hepáticos pueden extirparse (los médicos utilizan el término "resecar"), la bomba puede implantarse en el momento en que se realiza la cirugía y utilizarse para retrasar o prevenir la recurrencia del cáncer. Si los tumores hepáticos no pueden extirparse, la bomba puede insertarse para ayudar a controlar el tumor o, mejor aún, para encogerlo de modo que se pueda extirpar con cirugía en el futuro.
La destreza de los cirujanos de Duke con las bombas de HAI
El Dr. Lidksy, el Dr. Allen y sus colegas de Duke han implantado más de 200 bombas en personas con cáncer colorrectal con metástasis en el hígado desde que comenzaron a ofrecer este procedimiento en combinación con la quimioterapia de cuerpo entero a finales de 2018. En muchos casos, utilizan un enfoque robótico para implantar la bomba, una técnica que se trajo a Duke con la ayuda y la experiencia del oncólogo quirúrgico Sabino Zani, MD. El método mínimamente invasivo, para el que se realizan incisiones más pequeñas que las de la cirugía tradicional, permite que las personas pasen menos tiempo en el hospital y se recuperen más rápido.
Duke lidera la expansión de HAI
El Dr. Lidsky, quien lidera el equipo de HAI de Duke, también colidera un consorcio de programas de HAI en todo el mundo. Juntos, están avanzando en el campo al brindar instrucción, tutoría y apoyo a nuevos centros para que puedan establecer programas seguros, efectivos y sostenibles; analizar los resultados para saber más sobre quiénes son los mejores candidatos; y la identificación de oportunidades para hacerlo más seguro y eficaz y, lo que es más importante, la realización de estudios clínicos multicéntricos modernos.