Displasia de cadera y pinzamiento de cadera
La cadera es una articulación esférica. La cabeza del fémur, de forma redondeada, encaja en una cavidad de la pelvis llamada acetábulo. La displasia de cadera se produce cuando la cavidad no cubre adecuadamente la cabeza del fémur. Esto puede deberse a que la cavidad es demasiado pequeña o poco profunda, a que no está posicionada correctamente o a ambas cosas.
El pinzamiento de cadera (también llamado pinzamiento femoroacetabular o FAI) se produce cuando el movimiento normal provoca un contacto anormal entre la cabeza del fémur y la cavidad de la articulación de la cadera. Esto suele deberse a que uno o ambos huesos presentan una forma irregular, lo que hace que se produzca un desgaste en la articulación de la cadera.
Desgarros del labrum
Tanto en la displasia de cadera como en el pinzamiento de cadera, algunos de los primeros síntomas se deben a la irritación o al desgarro del labrum, un tipo de cartílago que recubre el borde de la cavidad de la cadera. Este tipo de desgarro es casi siempre el resultado de una afección preexistente. Por ello, es importante que el tratamiento aborde también la afección subyacente, para restablecer completamente la función y reducir el riesgo de recurrencia de la lesión. Si no se tratan, la displasia de cadera o el pinzamiento de cadera pueden ocasionar artritis con el tiempo, lo que finalmente podría requerir una cirugía de reemplazo de cadera.
Necrosis avascular
La necrosis avascular de la cabeza femoral ocurre cuando el flujo sanguíneo hacia esta parte del hueso se detiene o se reduce, lo que causa la muerte del tejido óseo. El cuerpo intenta sanar la zona reemplazando el hueso muerto. Desafortunadamente, el nuevo tejido óseo es más débil, por lo que, al sobrecargar la articulación, produce dolor. Finalmente, el tejido óseo debilitado colapsa y la cabeza femoral deja de encajar adecuadamente en la cavidad de la cadera. Con el tiempo, este hueso irregular desgasta el cartílago de la articulación de la cadera y provoca artritis.