Se ha demostrado que la terapia de movimiento inducido por restricción ayuda a los niños con hemiplejia, causada por parálisis cerebral, lesión cerebral traumática, accidente cerebrovascular o lesión del plexo braquial, a mejorar su fuerza muscular, coordinación y amplitud de movimiento en el lado afectado de su cuerpo. Durante la terapia, su hijo llevará una férula que cubre la mano y la muñeca del brazo más fuerte. La férula fomenta el uso de su brazo más débil para realizar actividades. Esta terapia alienta al cerebro a comunicarse mejor con la mano afectada e induce a los niños a usar su lado más débil con más frecuencia para mejorar la coordinación. Después de finalizar la terapia de movimiento inducido por restricción, los niños suelen ganar independencia en las habilidades de autocuidado, como vestirse, comer o cepillarse los dientes. También pueden sentirse más seguros de sí mismos y tener una mejor calidad de vida.
Un enfoque modificado
La terapia de movimiento inducido por restricción tradicionalmente dura hasta seis semanas. Los terapeutas pediátricos de nuestro programa utilizan un enfoque intensivo modificado para adaptarse mejor a las necesidades de las familias con agendas ocupadas. Las investigaciones sugieren que los niños que siguen una terapia de grupo realizada en un entorno similar a un campamento se benefician no solo de la terapia en sí, sino también de interactuar y aprender de otros niños con desafíos similares.