La enfermedad inflamatoria intestinal causa inflamación en intestino delgado, colon (intestino grueso), estómago y otras áreas del tracto digestivo. Los síntomas pueden variar e incluir dolor abdominal frecuente, diarrea, heces con sangre y pérdida de peso.
El diagnóstico preciso es fundamental para el tratamiento.
Es importante obtener un diagnóstico preciso para su hijo, ya que los tratamientos pueden diferir para la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa/indeterminada. Realizar un diagnóstico es como ensamblar un rompecabezas. Diferentes elementos -- síntomas, análisis de laboratorio, estudios de imágenes -- nos ayudan a construir una imagen completa de la EII de su hijo.
Evaluación y pruebas
Si se sospecha de enfermedad inflamatoria intestinal, se realizarán pruebas a su hijo para detectar lo siguiente:
- Anemia
- Marcadores inflamatorios elevados
- Niveles bajos de proteína
- Deficiencias de vitaminas/nutrientes (vitamina B12, folato, vitamina D, zinc, hierro)
Las pruebas y exámenes adicionales incluyen:
- Muestras de heces: Analizadas para descartar otras afecciones como gastroenteritis.
- Endoscopia Endoscopia o Colonoscopy: Verifica la inflamación crónica en el tracto digestivo.
- Enterografía por tomografía computarizada o enterografía por resonancia magnética: Se obtienen imágenes del abdomen y la pelvis mediante métodos especiales que aumentan el contraste, lo que permite buscar inflamación en el intestino.
Tratamiento y atención continua
Después de un diagnóstico inicial, la mayoría de los niños ve a nuestros gastroenterólogos pediátricos con frecuencia hasta que su condición está en remisión. Después de que su hijo esté en remisión, se les verá cada dos a seis meses, dependiendo de la condición. El médico de su hijo realizará un examen físico y evaluará crecimiento y desarrollo. Las pruebas de laboratorio aseguran que la enfermedad esté bajo control y permiten monitorear los efectos secundarios. Incluso si su hijo se siente bien, debe ser visto por médico al menos una o dos veces al año.